La misión de la empresa y la estrategia (por Pablo Ferreiro)

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Artículo escrito por Pablo Ferreiro

Es condición sine qua non para que el ejercicio del mando en la empresa sea aceptado y que no derive en miedo o manipulación, que las personas que trabajan en la organización hayan participado en la definición de la estrategia.

Sostengo que la estrategia se debe elaborar de abajo-arriba, al revés que la misión de la empresa que se difunde de arriba-abajo. Me explico: La estrategia, por definición, es la adaptación de un propósito a un entorno, que está constituido fundamentalmente por el mercado con sus jugadores y regulaciones, y que es conocido sobre todo por las personas de la organización que están “pie a tierra, en el día a día”: ellos son testigos cotidianos de las variaciones de la oferta y de la demanda y de cómo se van configurando los precios y las tendencias.

Si no participan estos actores de “la base” la empresa andará ciega y coja. Lo mismo ocurrirá con los mandos medios, que en la concepción e implementación de la estrategia añadirán su conocimiento del personal. Este proceso continuará hasta llegar a la cabeza de la organización que sancionará o ajustará de manera formal la propuesta elaborada. Como es bien sabido la estrategia de la empresa viene limitada por el entorno (con sus demandas y necesidades) y por la estructura (capacidades y competencias de las personas).

Sucede lo contrario con la misión que es fruto de los valores y virtudes que eligen e incorporan respectivamente los dueños de la empresa, y que para que sea eficaz debe implementarse en cada nivel de la organización para que todos sepan qué actitudes se espera de ellos y puedan asumirlas. Esa capacidad de transmisión –comunicación- es propiamente la función del directivo.

En resumen: las personas, en mi opinión, deben ajustarse a la misión que la empresa les propone, y ello por ética y lealtad. Decir que la gente tiene que alinearse a la estrategia de la organización es alienarla o minusvalorarla.

Para entender esta conclusión bastaría considerar lo absurdo que resulta decir que los clientes deben adaptarse a la estrategia de la empresa…y a la vez sostener que los trabajadores son los primeros clientes…

5 comentarios en “La misión de la empresa y la estrategia (por Pablo Ferreiro)

  1. Pablo Ferreiro de Babot

    Acepto las sugerencias, que, en verdad, completan lo que expresé en mi breve escrito, y recuerdo con mucho afecto a Maruja Moragas que nos dejó recientemente. Lo importante, en mi opinión, es que los valores van de dentro de la persona (su conciencia) hacia fuera (su conducta). Si estamos hablando de un promotor de empresa o de Gerente con alto poder, es posible que sus valores se implanten de hecho en la organización que él monte o dirija. Si la persona con valores, no tiene poder, su influencia será a la medida de su llegada, y ahí quedará…La Estrategia es otra cosa: cómo llegar a lo que quiero hacer, y para ello el camino tioene que estar señalado por los que ven los obstáculos: los que van a pie, por ello digo que se construye de abajo hacia arriba, aunque estoy de acuerdo con lo que dicen Hugo y Jorge.

  2. Jorge Martínez Valls

    En mi opinión, aunque tengo coincidencias con lo dicho, creo que los tempos son diferentes.
    La misión es algo que se sitúa en el momento fundacional de la compañía (“a qué nos queremos dedicar”), así como los valores (“cómo queremos comportarnos para alcanzar nuestros objetivos”), aunque éstos no se implantan sino que más bien se van absorviendo por la organización en la media en que las decisiones de la compañía se sitúan dentro de su marco de comportamiento.
    Creo que nos queda un punto, que también responde al momento fundacional, y que es la visión (lo que coloquialmente diríamos “qué queremos ser cuando seamos mayores”), y éste es el faro que guiará en el tiempo la orientación de los sucesivos planes estratégicos para alcanzar esta “mayoría de edad” (que en términos de organización empresarial no tiene porque alcanzarse nunca, al menos en una generación).
    A partir de aqui coincido plenamente en lo que ya se ha dicho respecto a que responde un plan estratégico, aunque poniendo más el énfasis en los condicionantes del mercado, del sector y de las capacidades, en su elaboración.
    En cuanto a la implicación de las personas de la organización en la elaboración de un plan estratégico, en mi opinión, éste se debe definir desde “arriba” e ir contrastando, hasta cierto nivel, que los objetivos responden a una situación realista del mercado, de la competencia y de las capacidades, ahora bien, la implicación real de todas las personas necesarias, se consigue con la implantanción y, tan importante como ésta, con el seguimiento, es decir, cómo contribuye al plan estratégico mi día a día, y esto se consigue con un sistema de información adecuado (p.e. cuadro de mando integral).

  3. Hugo Alegre

    Muy buen artículo en la relación entre misión y estrategia. Me permito algunos comentarios para la polémica:
    1. Es correcto señalar la necesidad y el derecho de los empleados de participar en la estrategia
    2. No sólo de “arriba hacia abajo”, la estrategia también debe ser de “afuera hacia adentro” recogiendo necesidades y aportes de clientes, proveedores y otros.
    3. (1) y (2) deben ser validados, articulados y sintetizados, además de enriquecidos y potenciados, y esa es tarea conforme sube/entra lo que se ha recigido, hasta tener una estrategia o una actualización por más mínima a la misma.
    4. El “equipo de vértice”, es decir los que dirigen la empresa, no sólo deben liderar e inspirar sino también actuar y muchas veces entremezclados con sus equipos. Así creo deben hacerse las estrategias.

  4. El inicio de las conversaciones sobre estrategia debe darse a partir del desarrollo de unas competencias conversacionales, de respeto a las diferencias, desde el mundo de la posibilidad y no del tener la razón en los miembros de la organización. Esas competencias son los pilares desde los cuales se construye la estrategia. Son los pilares de la cultura organizacional que incluye una definición específica de Ser Humano y un profundo deseo de ser mejor persona en cada colaborador de la empresa. Esto obviamente debe empezar por el equipo de liderazgo de la compañía.

  5. Completamente de acuerdo. El líder es capaz de transmitir los valores, la misión de la empresa porque ve. Su función es la inspirar. Cuando no es capaz de esto quizá se aferra a diseñar con detalle la estrategia, el cómo llegar a algún lugar. El resultado es que logra asfixiar a sus colaboradores. Además pierde en el camino las buenas ideas de su gente. La gran pregunta es: ¿cómo lograr esa participación enriquecedora de abajo a arriba sin demagogias? y otra más ¿tenemos los líderes capaces de inspirar?
    Nuestra querida y recordada profesora Maruja Moragas desarrolló en su tesis algunas ideas sobre comunicación interpersonal entre directivo y empleado aplicando todo el modelo antropológico de Juan Antonio Pérez López. Quizá allí encontremos algunas ideas.

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