Don Alberto Benavides … un Líder “sabe que va a morir”

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Ha fallecido Don Alberto Benavides. Quiero compartir con ustedes algunos recuerdos.

 

Creo que solo una vez pudimos conversar. Fui a verle con otra persona. Me impresionó su inteligencia y humildad. Se me quedó grabada su actitud de vida: Estaba preocupado.… Estaba preocupado con Huancavelica. Quería averiguar qué más se podía hacer por región tan pobre. Era consciente de que con sus empresas habían electrificado, construido carreteras, etc. Pero era consciente de que a pesar de todo seguía habiendo muchas necesidades en su población. Y él sentía que debía hacer algo, que debía hacer más por ese pueblo. [Recuerdo que acababa de encargar un estudio para proponer ideas que contribuyeran al desarrollo de esa región].

Se me quedó grabada su imagen de un hombre que sabía amar: que eso es la solidaridad genuina.

El libro que escribí con Pablo Ferreiro incluye un capítulo sobre el liderazgo, en el que distinguíamos, siguiendo a Juan Antonio Pérez López, entre el “estratega”, el “ejecutivo” y el “líder”. Cuando pensábamos qué ejemplos poner, Pablo, que conocía a don Alberto, sugirió ponerlo como ejemplo de Líder: un hombre con gran talento, y que, a diferencia del tirano o del manipulador, usa bien su talento, al servicio de las personas: empleados, clientes, etc. O sea, un líder positivo, un líder de los de verdad.

Recuerdo también las veces que he conocido personas del sector minero, con qué agradecimiento se referían a don Alberto.

Algunas veces le he visto en Misa, en la parroquia de Fátima. Entraba caminando lentamente apoyándose en su bastón. Yo me sentía edificado con solo verle.

Y en 2002, Pablo Ferreiro le invitó a la presentación del libro “Gobierno de Personas” que escribimos. Estas fueron sus palabras:

 

“Pablo Ferreiro me ha pedido que diga unas palabras en este acto de presentación del libro “Gobierno de Personas en la Empresa” que ha escrito junto con Manuel Alcázar.

A la vez de agradecerle que me haya hecho este pedido, quiero felicitar a los autores de este libro que, sin remilgos ni falsos cumplidos, puedo decir que lo he encontrado sumamente interesante, por no calificarlo de fascinante.

Mi primer comentario es que los autores deben ser espléndidos conocedores del ser humano y, concretamente, de los que en una forma u otra, merecida o inmerecidamente, nos llamamos directivos, dirigentes o líderes.

Puedo imaginarme a Pablo Ferreiro y Manuel Alcázar, conociendo nuestras múltiples ocupaciones y nuestra natural pereza, haciéndose la siguiente pregunta, ¿Cómo hacemos para que por lo menos Beatríz Boza, Ulrich Rehwaldt y Alberto Benavides lean este libro?

La respuesta la encontraron al pedirnos que hagamos comentarios sobre su libro.  No había escapatoria.  No sólo teníamos que leerlo.  En realidad, hemos tenido que estudiarlo.

Y su realismo está expresado, además, en la Introducción del libro en el siguiente párrafo que copio textualmente:

“Los directivos con experiencia pueden centrarse en la lectura de los dos primeros capítulos y pasar al capítulo seis y siguientes.  Les recomendamos especialmente el capítulo sobre el Poder y el capítulo último sobre la Remuneración.”

Me permito interpretar el párrafo que cito como un reconocimiento tácito a que nos iba a ser difícil leer el íntegro del libro y nos facilitan la lectura llamando nuestra atención a capítulos de especial interés, como una manera de interesarnos en el tema y terminar, como ha sucedido en mi caso, leyendo – mejor dicho estudiando – el íntegro del libro.

Sobre el Capítulo I – La Persona y las Necesidades – me ha impresionado la frase de Pascal (pag.32), quien describe al hombre como un ser frágil  que sabe que va a morir, y luego los autores agregan:  “lo cual le otorga una superioridad sobre el huracán de las fuerzas inconscientes del Universo” – Estoy de acuerdo.

En este mismo capítulo, los autores señalan que “El hombre es un ser inacabado, imperfecto”  y como tal, tiene necesidades.  Luego analiza estas necesidades y las clasifica en Necesidades Materiales, Necesidades Cognoscitivas y Necesidades Afectivas.

Es así como el ser humano no sólo necesita tener cosas materiales.  También necesita saber cosas y por último, necesita también ser y servir.  Si al final de nuestros días el ser humano no ha tenido, no ha aprendido y no ha querido, tendrá que sentirse profundamente frustrado y hasta fracasado.

El capítulo segundo trata de ¿Cómo aplicar estas reflexiones a la empresa en el desempeño de nuestros cargos? –  En este campo, creo que tengo alguna experiencia.  He podido notar que mis subordinados han apreciado, como es natural, cualquier mejora en su remuneración, pero eso no los compromete.  Si uno quiere ganar la lealtad de su subordinado, mucho más se logra dándole oportunidades de aprender, es decir, satisfaciéndole sus necesidades cognoscitivas.  Asimismo, el trato amable y amistoso es indispensable, pero no sustituye al esfuerzo que pueda hacerse para contribuir a su educación.  En suma, entre las necesidades del ser humano, la que el gerente debe atender en forma prioritaria, en mi opinión, es la necesidad de aprender o, usando los términos del libro, satisfacer las necesidades cognoscitivas de sus colaboradores.  Dentro de lo que es la marcha de la empresa hay enormes y variados modos de satisfacer estas necesidades cognoscitivas desde la asistencia a cursos especializados, visitas a  otras empresas, ya sea dentro del país o en el extranjero, hasta la simple innovación dentro de la empresa misma incorporando nuevas tecnologías evitando así que el personal subalterno vea su trabajo como una rutina insoportable.

Siguiendo el consejo de los autores, pasé al capítulo sexto.  En la página 158 y siguiente, habla de los perfiles de directivos y los califica en ocho grupos, cuatro malos que no llegan a ser líderes y cuatro aceptables.  Los autores los describen con minuciosidad.  Yo les daré mi versión simplificada de esos ocho grupos.  Estos son:

Malos:

Mediocre.- No tiene imaginación ni capacidad ejecutiva. Cumplir con la rutina es su objetivo.

Tirano.- Tiene imaginación, pero le falta capacidad  ejecutiva. Abusa del poder.

Demagogo.-  No  tiene imaginación, pero le sobra poder persuasivo.

Manipulador.- Tiene imaginación y capacidad organizativa, pero abusa del poder.

Aceptables:

Bonachón.- Le falta imaginación y capacidad ejecutiva, pero por su simpatía personal, mantiene algún grado de liderazgo.

Prestigioso.- Tiene imaginación, le falta capacidad organizativa, pero logra liderazgo a través de su imaginación.

Persuasivo.- Le falta imaginación, pero tiene capacidad ejecutiva y logra liderazgo a través de persuasión y amistad.

Líder.-  Por último, el líder es el que reúne todas las condiciones de liderazgo requeridas, esto es, tiene imaginación, capacidad administrativa y afecto por sus subordinados.  El ejemplo es su mayor instrumento para lograr el liderazgo.

La diferencia, según los autores, se traduce en el grado de rigidez y/o flexibilidad que demuestran en el ejercicio de su cargo.  Los cuatro malos se caracterizan por su excesiva rigidez; los cuatro aceptables se distinguen por su flexibilidad.

Al leer estos párrafos, uno no puede sustraerse y dejar de analizar ¿En qué categoría encajo yo?  Sin recurrir a falsa modestia, luego de haber fundado Buenaventura y ver con satisfacción que la empresa sobrevive después de cincuenta años, me siento inclinado a sentirme un líder, pero al analizar mi actuación pasada, tengo que reconocer que no lo he sido.  Ciertamente, no he tenido capacidad organizativa.  Lo más que podría pretender es ser considerado “Prestigioso”, ya que sí he tenido la suficiente imaginación o intuición para buscar y desarrollar yacimientos minerales que otros habían despreciado y tengo un enorme aprecio por el esfuerzo que realizan nuestro jóvenes ingenieros y nuestros obreros y empleados y, ciertamente, me siento querido y apreciado por ellos.

Les pido me disculpen esta digresión personal, pero permítanme insistir en mi recomendación.  Bien vale la pena hacer este análisis personal y, sobre todo, usarlo al escoger a sus colaboradores.  Ellos también son líderes o pueden ser líderes dentro del grupo humano con quienes les toque trabajar.

No los voy a cansar entrando en los detalles de todo el libro.  Además sólo tengo 10 minutos.  Sólo quiero referirme al Capítulo Siete sobre el Poder y la Autoridad.  El libro señala que Autoridad debe entenderse como sinónimo de conocimiento y capacidad y con respecto al Poder, señala que hay que usarlo solamente en situaciones de emergencia, cuando es estrictamente necesario hacerlo. No hacerlo puede significar una omisión imperdonable.  Pero, asimismo, hay que evitar el uso inútil del poder, y más aún, hay que evitar el uso injusto o, en otras palabras, el abuso del poder.

Buenos consejos. Mi consejo es que lean el libro y difundan su contenido.

Muchas gracias.

Alberto Benavides de la Quintana

 

11 comentarios en “Don Alberto Benavides … un Líder “sabe que va a morir”

  1. Manolo, yo conversé con Don Alberto en el PAD y lo escuché. Lo que más me recuerdo de él, es su capacidad para escuchar; después, en el seminario al que asistí, veía cosas grandes, realmente grandes que, sin embargo, nadie veía. Gran persona. Gracias por el homenaje.

  2. Ricardo Ortega V.

    Cuanto lamento lo sucedido. Me siento muy honrado de haberme podido reunir en algún momento con Don Alberto, cuando me encontraba a cargo del Proyecto PRA-Chemomics-USAID en Huancavelica, justo conversando sobre los proyectos de Desarrollo en esa zona. Increíbles los comentarios de Don Alberto sobre el libro de Gobierno de Personas. Le dejo mis saludos a Don Roque Benavides, a quien tuvimos el placer de presentarle los avances del Proyecto PRA allá por el año 2002

  3. Eduardo Rivera García

    Manolo un muy buen artículo, un merecido reconocimiento a un gran peruano, que construyó una importante empresa con las adversidades propias de quién emprende, él es para mucho que nos aventuramos en esa difícil tarea un gran ejemplo, y también para todo el Perú. Como dice Pablo, que nos ayude desde el cielo, sé que lo hará con mucho esfuerzo como lo hizo todo en vida.
    Vale la oportunidad para resaltar que en efecto el libro analizado por don Alberto, es pues un gran libro que es nuestra tarea de aquellos quienes hemos tenido la oportunidad de aprenderlo directamente el difundirlo y siempre estudiarlo y tratar en lo posible de nutrirlo con nuestras propias experiencias… vaya un afectuoso saludo para ustedes de mi parte.

  4. Juan Julio

    Manolo,
    Que buen articulo!
    Por un lado muestras el gran lider que fue Don Alberto Benavides, y por otro generas expectativas respecto al libro que escribiste con Pablo.
    Lo tengo guardado, hoy lo tomaré para leerlo nuevamente.

  5. Enrique Tejada

    Alberto Benavides indiscutiblemente fue un líder que formaba líderes dentro de su empresa. Además de ser un estratega y un visionario de la minería.
    Estoy seguro que su ejemplo perdurará en el tiempo.

  6. Luis Enrique Flórez Parodi

    Manolo.

    Fuiste muy moderado en tus palabras cuando me hablaste de este artículo. Es muy bueno.

    Aquí leyendo, entiendo que el camino al liderazgo, si bien puede partir de una base innata, es sobretodo una construcción.
    Tras analizar en cual de las clasificaciones de líder encajamos, nace la pregunta de ¿qué clase de líder queremos ser?. e inevitablemente la respuesta, cualquiera que sea, nos lleva a una decisión y a un obrar permanente.

  7. Alejandro

    Manolo, excelente reconocimiento a uno de los grandes empresarios y líderes peruanos. Además que satisfacción sentir que ese mismo líder hable de tu libro como lo realizo en el 2002.
    Un gran abrazo

  8. Pablo Ferreiro

    Muy buena colaboración y homenaje este que escribe Manolo: Agradezco mucho su difusión pues me alivia un cargo de conciencia con su persona. ¡Alberto: ayúdanos desde el cielo!

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