Satisfacciones humanas

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Hemos señalado que la ética está al servicio de la felicidad. Pero ocurre que hay diversos tipos de satisfacciones. Voy a presentarlas comentando la moral de los vendedores, recogiendo unas palabras de Pérez López:

“Naturalmente que los buenos vendedores también quieren ganar dinero. Pero por lo general les gusta el proceso de venta en sí mismo. Para ellos, vender es un reto: un motivo interno. Sin embargo, el comportamiento del vendedor realmente bueno lo observamos en su convencimiento de estar prestando un servicio al cliente, de estar haciendo algo bueno por él, de estar ofreciéndole algo bueno. Esta es mi experiencia de muchos años.

Cuando un buen vendedor provoca quejas por falta de rendimiento –y por eso tengo a esta profesión en gran respeto– la causa casi siempre es la desmoralización, confesada o inconfesada: el vendedor no está convencido de que la mercancía que ha de vender sea buena.

En el fondo no desea venderla. Para un buen vendedor es una pesadilla tener que vender algo que sabe que la competencia está ofreciendo en mejores condiciones” (Liderazgo y ética en la dirección de empresas, Ediciones Deusto).

¿Qué cosas nos producen satisfacción a las personas? Muchas, pero se pueden clasificar en los siguientes tres tipos:

Hacer cosas que son útiles para los demás. En el ejemplo puesto, se ve que la desmoralización de los vendedores significa insatisfacción en este plano de necesidades. A las personas nos gusta contribuir para que los demás estén satisfechos.

Aprender, entender, hacer cosas retadoras, interesantes. En el ejemplo, es la satisfacción que le produce a un vendedor “el proceso de venta en sí mismo”, le gusta vender más que estar haciendo presupuestos en una hoja de cálculo.

Conseguir cosas externas como el aplauso, el reconocimiento, u otras tan tangibles como un buen carro, una buena comida, etc.

Son tres planos distintos de necesidades que se satisfacen de manera diferente: buenas relaciones con otras personas, conocimiento y cosas materiales externas a uno. A las primeras tal vez se les puede llamar “afectivas”, a las segundas “cognoscitivas” y a las terceras “psicocorpóreas” o “placenteras”.

Tendremos que analizarlas con más detalle, principalmente las afectivas, que son las más interesantes y cuya lógica es muy importante comprender. Precisamente el aprendizaje ético, que hemos dicho que consiste en mejorar como decisor, tiene que ver con ellas. Significa desarrollar la capacidad de alcanzar mayores y mejores satisfacciones. Y las satisfacciones afectivas son más satisfactorias que las psicocorpóreas y cognoscitivas. Pero esta idea requerirá mayores explicaciones.

La inmoralidad atenta frontalmente contra las satisfacciones afectivas, sin las cuales la vida se puede volver muy amarga, aunque esté llena de éxitos y placeres. ¿Por qué no me conviene portarme mal pudiendo hacerlo? Por aquí irá la respuesta.

[Publicado en MercadoNegro el 25 de octubre de 2019]

No es suficiente aprender a pensar

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Hemos ido viendo en anteriores entradas, que la ética se ocupa de mejorar como decisor: mejoro cuando, consciente y voluntariamente, hago lo que pienso que es bueno, aunque me suponga un esfuerzo. Así, voy habituándome a actuar bien, y cuando veo que me equivoqué, intentaré corregir, aunque me suponga un esfuerzo.

Así, mejoro como decisor, y decidiendo mejor, Continuar leyendo

Las marcas y la ética

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La percepción es lo importante, repiten algunos macachonamente. Pero cuidado con perder de vista un detalle importante: percepción no equivale a buena percepción. El cliente compra de acuerdo a su percepción pero a veces es miope y compra mal. ¿Debe importarle a la marca?

Las marcas, como la mujer del César, además de serlo han de parecerlo. El tratamiento difiere según los posibles diagnósticos:

1. Ni lo somos ni lo parecemos. Bien para los clientes: se ahorran una decepción. Mal para la marca. No hay futuro si no se toman decisiones radicales. No somos confiables y el mercado lo sabe. Estamos fuera. La tentación: pensar que se arregla con marketing y comunicación. No, o no principalmente, porque el problema es de contenido.Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Además, es difícil engañar a la gente, o engañarla mucho tiempo. Y la competencia no es tonta ni ciega. Antes que los clientes y que los competidores, son los empleados los que se dan cuenta: los mejores empezarán a buscar un cambio: la gente de talento no quiere estar en una empresa sin talento, salvo que se trate de asumir el reto de cambiar radicalmente las cosas.

2. No lo somos pero lo parecemos. Mal para los clientes, pero la marca tiene aún algo de tiempo para reaccionar. Aun goza de credibilidad, pero Continuar leyendo

Las acciones y sus múltiples dimensiones

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La ética es una de las disciplinas que estudian el comportamiento de las personas, como también el derecho, la psicología, la mecánica, la medicina, etc.

Se puede estudiar nuestro comportamiento desde diversas perspectivas. Vamos a ver un ejemplo frecuente: me voy a almorzar con Luis.

Veamos cómo miran esta acción diversas disciplinas.

Las acciones y sus dimensiones; MercadoNegro

Cada ciencia es un lente distinto con el que mirar la realidad: me puedo servir de cada una de ellas para ver aspectos que no vería con las demás. Entiéndase en lo que sigue que voy a esbozar una suerte de caricatura. No pretendo precisar con rigor en qué consiste cada una de ellas, sino ponerlas en comparación, ayudar a evidenciar las diferencias y destacar el punto de vista ético.

¿Qué diría la ciencia física al respecto? Preguntará tal vez dónde me encuentro y dónde está el restaurante, examinará si podré llegar a tiempo dada la hora y el estado del tráfico, etc.

¿La biología? Preguntará qué voy a comer y qué tan bien o mal me puede caer la comida según el estado de mi metabolismo, etc.

¿La economía? Preguntará qué va a pasar con mi salud económica: cuánto cuesta el almuerzo, quién paga, cómo estoy de dinero, etc.

¿El derecho? Tal vez puede advertirme de que almorzar con Luis supone un conflicto de interés. O podría tranquilizarme diciéndome que no pasa nada desde el punto de vista legal.

¿La sociología? Podría examinar cómo afectaría mi buena fama el que la gente se entere de que he almorzado con Luis. ¿Estará bien o mal visto por tal o cual grupo humano que me reúna con esa persona? ¿Dejarán de confiar en mí, le sentará mal a alguien o, por el contrario, quedaré muy bien?

¿La psicología? Tal vez me lo desaconseje, pues me va a poner de mal humor…

¿Y la ética? Se va a fijar en qué pasará con mi libertad si almuerzo con Luis, y cómo eso puede afectar mi felicidad, aspectos ambos muy relacionados.

¿He actuado libremente al almorzar con Luis? La ética no tiene nada que decir si resulta que no. ¿Y cuándo mi acción es libre? Este es un tema muy importante que explico con detalle en mi libro Cómo mandar bien. Ahora solo un breve apunte: supongamos, por ejemplo, que dicho almuerzo constituya un delito, por lo que puedo terminar en la cárcel, ¿qué dirá la ética? Pues que si yo no era consciente de estar haciendo algo malo, yo no me he deteriorado moralmente. Actúo de modo éticamente relevante solo cuando actúo libremente, y actúo libremente cuando actúo de modo consciente y voluntario.

La ética se ocupa de mi mejora o deterioro moral, es decir, de mi libre crecimiento en libertad para ser feliz. Lo demás son cuestiones aparte.

 

[Publicado en MercadoNegro, mayo 2019]

 

Continuará

 

Coordenadas de la ética

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En una anterior entrada, comentamos algunas actitudes variadas que suelen darse a veces en relación a la ética. Ahora señalo telegráficamente las principales coordenadas útiles para comprender la ética. De ellas intentaré ocuparme en columnas siguientes.

Primero. La ética es una disciplina que se Continuar leyendo

Ética… ¿Qué?

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Hace tiempo en una viñeta del diario Gestión un personaje se servía de la ecuación de
Einstein, E= mc2, para sentenciar: “Ética igual a mucha conchudez al cuadrado”.Un colega, muy relacionado con el sector de banca y finanzas, me confesaba que muchos empresarios salen corriendo aborrecidos cuando oyen hablar de ética.

El sociológo judio Amitai Etzioni dedico un capítulo de su autobiografía, titulada “El guardían de mi hermano”, a relatar su experiencia durante los dos años que fue invitado como profesor de ética en la Harvard Business School: Continuar leyendo

Coloquio sobre libro “Antivirus Mental”

Vídeo

He mantenido una conversación con mi amigo Jorge Rodriguez Cueva sobre algunas de las ideas de mi libro “Antivirus mental” (Editorial Planeta, 2017). Y hemos publicado el video con la primera parte. Como siempre agradeceré mucho sus comentarios y sugerencias.

Algunas de las primeras ideas son las siguientes:

00:01 ¿Por qué el nombre de antivirus mental?
3:57 ¿”Es mi decisión, y nadie tiene derecho a juzgarme”?
4:08: Nadie está totalmente equivocado
5:02: “Es mi decision”…
6:08 Cautela al juzgar a los demás.
6:35 ¿la ética es para juzgar?
7:45 Pensar mejor me ayuda a vivir mejor
8:34 ¿Podemos juzgar acciones?
9:05 Importante cualidad en acciones humanas
No todo lo que hago lo hago con el mismo grado de libertad

Nuevo libro: “Antivirus mental … para aprender a pensar y vivir mejor

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Retomo ahora las publicaciones con algo sobre uno de mis últimos libros; sí hay más de uno que han salido a la luz en estos últimos meses.

Antivirus mental es un libro breve, ilustrado con numerosas caricaturas, a veces estilo cómic. No requiere leerse de manera lineal. Contracorriente, subversivo del discurso dominante, escandaloso tal vez. Es una selección de lo mejor que ha aportado, claro está en mi opinión, el pensamiento filosófico de más de 25 siglos. E incluye un homenaje a Chesterton; “un genio colosal” en palabras de Shaw.

Estoy muy contento de haberlo publicado. Pero mejor ahora dejo paso a los los amables comentarios, que agradezco sinceramente, de Martín Santivañez, publicado en Correo el pasado 14 de junio, y de la reseña del editor de Planeta:

Portada del libro Antivirus Mental, ed. Planeta 2017

Manolo Alcázar, profesor del PAD y doctor en Gobierno de las Organizaciones, ha publicado en la editorial Planeta un libro esencial con un título sugerente: “Antivirus Mental… para aprender a pensar y vivir mejor”. El libro, según indica el autor, es el fruto de años de conversaciones con amigos en las que se abordan temas diversos como “la vida y la muerte, la libertad y las libertades, las verdades, las dudas, la democracia y las injusticias, los totalitarismos, la pobreza, la materia y el espíritu, el ser y la nada, Dios…”. Tiene razón el profesor Alcázar cuando sostiene que, al igual que proliferan virus que afectan a las computadoras, otro tipo de virus, más letales, se apoderan de la mente humana.

Una pandemia ataca Continuar leyendo