El mal: ese molesto detalle

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Martes 3 de mayo de 2011

Este video es sensacional. Trata un tema sobre el que siempre se discute: Si Dios existiera –se dice– no habría mal en el mundo.

Quizá la manera más clara con la que se intenta demostrar que Dios no existe es la siguiente formulación:

1.Si Dios existiera, impediría el mal
2.Existe el mal en el mundo.
3.Luego, Dios no existe.

Sanvisens, de quien tomo esta formulación, nos dice que esta “prueba” parece especialmente convincente cuando el mal se concreta en forma de niños inocentes que sufren duros tormentos, o de catástrofes imponentes que torturan a miles de personas, … y aplastante cuando el mal afecta directamente a uno mismo o, sobre todo, a personas muy queridas y se hace irreversible o irreparable porque acaba con la muerte.

Continua Sanvisens diciendo que, sin animo de escandalizar a nadie, la primera premisa de esta “prueba” es falsa. En efecto: Dios permite el mal. Así desaparece la “prueba” contra su existencia. El problema es que algunos desconfían y se irritan porque no quieren creer en un dios que permita el mal. Un Dios así, dicen, ha de ser por fuerza malvado o impotente; no puede ser bueno y omnipotente. Razonan así: «Si fuera bueno no querría el mal, y si fuera omnipotente, impediría el mal».

Si Dios no quiere el mal, entonces, ¿por qué permite que exista? La respuesta, continua Sanvisens, es simple, aunque enigmática: Dios impide muchos males, pero no todos.

Dejemos para otra ocasión algunos otros comentarios sobre este punto, como por ejemplo, la siguiente cuestión: ¿Acaso usted sabe lo que debería hacer o dejar de hacer un ser perfecto, bueno, omnisciente y omnipotente?

 

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