Introducción a la Teoría General de Sistemas de Juan Antonio Pérez López

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Contento de que me hayan publicado un paper académico sobre el modelo antropológico de Pérez López. Es un poco denso. Para los interesados en los paradigmas que subyace a las teorías de management y del liderazgo. Es una introducción que ayuda a comprender lo que pretendió Juan Antonio Pérez López y por qué Leonardo Polo lo consideraba tan relevante.

Avance hacia la integración de los criterios económicos, sociológicos y éticos en la práctica directiva. Relevancia práctica del humanismo.

Ética en la gestión (entrevista de Lilian Zapata a Manolo Alcázar)

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                    REVISTA IMAGEN Y COMUNICACIÓN - ENERO 2020

Ética en la gestión empresarial

“APRENDO A CONDUCIRME MEJOR POR LA VIDA O ME DETERIORO COMO DECISOR”

Cómo impactan mis decisiones libres en mi libertad

Entrevista a Manuel Alcázar, Catedrático de la Escuela de Negocios del PAD

El hombre tiene la facultad de usar su libertad para el bien o para el mal. La ética estudia las acciones libres de las personas y su repercusión en su felicidad, haciéndolo mejor o peor decisor. Conversamos con Manuel Alcázar, profesor principal del PAD, Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, y autor de diversos libros entre ellos: Cómo Mandar Bien, Gobierno de Personas, el Octógono, que forman parte de la colección Personas y Organizaciones. Alcázar en la siguiente entrevista profundiza sobre la ética
y la importancia de saber manejarse en la vida aprendiendo primero a autogobernarse.

Cuando hablamos de ética como parte de la gestión empresarial, ¿cuál es el punto central que enfatiza?

La ética es una de las disciplinas que estudia las acciones humanas. Su foco son las acciones libres de las personas y cómo impactan esas decisiones libres en mí como decisor, en relación a mi felicidad. Este es el punto central de la ética. Cuando yo actúo libremente mal me hago malo, ¿y qué quiere decir que me hago malo? Me hago peor decisor. ¿Qué quiere decir que me hago peor decisor? Que voy a difrutar menos de la vida, de las cosas buenas de la vida.


¿Se está entendiendo que si soy un mal decisor, desde el enfoque ético, voy a hacer infeliz o menos feliz como directivo?


Lo que estoy diciendo es preciso hoy en día recordarlo; desde luego que no son ideas mías, porque todo lo que digo es copiado de pensadores sabios. Llevo muchos años dictando el curso de ética en el MBA y cuando a veces le pregunto a los directivos ¿qué es la ética?, me dicen cosas muy pintorescas.

¿Qué dicen?


Dicen: “la ética tiene que ver con normas, procedimientos”. Pregunto, ¿de dónde salen esas normas y esos procedimientos? “Bueno, no sé depende de la cultura, de la religión, de la historia, de la época”. Y ¿para qué sirven? “No sé pero malogran la fiesta porque parece que todo lo que es rico o es pecado o engorda.”

Otro empresario me decía: “no se le puede hablar de ética a los empresarios, si no quieres que se vayan corriendo”. Entonces me pregunto: ¿qué idea tendrán de la ética? Bueno, eso tiene poco que ver con
lo que yo entiendo por ética, es decir, cómo impactan mis decisiones sobre mi mismo como decisor.

Es como manejar el carro, si yo aprendo a conducir bien el carro voy a ir mejor, puedo llegar adonde quiera. Si no sé manejar el carro, voy a terminar en un taller o a la mitad de la carretera y perdido con todo el mundo gritándome porque no sé manejarme. Entonces, lo más importante para disfrutar en la vida es saber manejarme. Saber manejarme supone un aprendizaje previo, y ese es el aprendizaje ético, aprender a decidir, a gobernarme. No puede haber buen gobierno si no hay autogobierno, no puede haber buena dirección sino hay autodirección; ese es un aprendizaje distinto de aprender finanzas o aprender ingeniería. Esto se aprende. El músculo se adquiere haciendo esfuerzo físico, yendo al gimnasio. El aprender a dirigirme se aprende cada vez que tomo una decisión libre. ¿Qué beneficio tiene esto para la empresa? Muchísimo. La ética es súper rentable para las organizaciones, no necesariamente para el directivo, para el directivo puede ser más rentable coimear, sobornar, estafar y, si sale “airoso” ganar un montón de dinero.


¿Cómo los directivos vienen entendiendo que la ética es más rentable para las organizaciones?

Lo entienden bien. Si en una organización yo tengo gente que sabe autodirigirse, que sabe decidir bien, que están identificados con la organización, con el propósito, van a contribuir mucho más y mejor a la organización con independencia de los controles que pongo sobre ellos. Entonces, van a poner al servicio de la empresa sus talentos, y esa organización va a ser muchísimo más eficaz, eso es indudable.

Hay varios ejemplos de corrupción convertidos en casos de crisis, directivos que delinquieron pero sin embargo están libres.

No están en la cárcel, pero se han deteriorado como decisores y eso va a tener un impacto en sus satisfacciones afectivas. Se están incapacitando para disfrutar de las cosas interesantes de la vida. Repito, la ética es súper rentable para la empresa, sin embargo hay gente que se salta la ética porque le atrae mucho el poder, el dinero, y piensa que puede ganar y salir airosa en la imagen pública.


Pero más interesante que la ética de lo extraordinario, es la ética de lo cotidiano: hacer bien mi trabajo diario, con responsabilidad. Dar una buena atención a mis subordinados, a mis clientes, a mi esposa, a mis hijos. Ir ganando autogobierno en el día a día


Así es, en todos esos ámbitos. Todo el tiempo tenemos tesituras en las cuales uno siente: “Bueno me dejo llevar por la flojera, me dejo llevar por la envidia… o digo ¡no¡”. Esas son las micro decisiones. Ahí es donde uno crece o se deteriora éticamente hablando, ahí es donde mejoras como persona o te deterioras. Ahí es donde uno va ganando en capacidad de autogobierno o lo contrario. ¿Por qué hay gente que termina corrompiéndose? Porque no ha tenido la capacidad de sobreponerse a una tentación que se le ha presentado. ¿Por qué no tiene esa capacidad? Porque no la ha cultivado en sí mismo.

Si a mí me ponen a jugar rugby americano, me van a destrozar en el primer encontronazo porque no tengo la fuerza para chocar con un tipo de 90 kilos que viene a toda velocidad, y me pasa por encima. Entonces, cuanto más poder tiene una persona es cuanto más autocontrol requiere y si no ha cultivado ese autocontrol le van a pasar por encima.


¿Por qué está tan ausente esta gobernanza personal, igual ética?

No sé, creo que no está en el mapa mental de mucha gente. Luego hay mucha indignación; si alguien mete la pata se magnifica, se le crucifica, pero… todos metemos la pata. Si no…, quién no se haya equivocado que arroje la primera piedra. La ética no trata de ser perfecto.

Pero sí de perfeccionarse.

Sí, trata de perfeccionarse. La ética de lo que trata es de cómo puedo ir mejorando, porque la ética no está para juzgar a los demás. La ética está para ayudarme a juzgar mis propias acciones libres, para ayudarme a mejorar como decisor y por ende, ayudarme a ser más feliz.


¿Por qué cree no está presente la visión de la ética en el discurso habitual, en lo cotidiano?


Algunos alumnos me lo han dicho. La gente no ha descubierto que existe una ciencia de la felicidad, una lógica de la felicidad, una lógica de la libertad; y esa lógica de la felicidad y la libertad tiene un nombre muy antiguo, una ciencia que se llama ética, que es distinta de la mecánica, o de la química, o de la psicología, o del derecho, o de la estética. La ética tiene una lógica, una racionalidad.


Lo decía Sócrates, sostenía que la ética tiene que ver con la razón y la virtud y que ambas son indisolubles.

Sócrates es uno de los descubridores de esto y plantea este tema. Es decir, ¿por qué yo debo seguir las normas éticas? La ética tiene tres ingredientes: las normas éticas, la libertad y las satisfacciones. Para comprenderla bien hay que integrar estos tres elementos. Hay que cumplir las normas morales precisamente porque me conviene. ¿En qué me conviene? Por las satisfacciones más satisfactorias que puedo alcanzar.


El comportamiento ético es comportamiento racional. Pero ser capaz de actuar racionalmente no es un punto de partida sino de llegada. La capacidad de actuar racionalmente no es innata, hay que ir adquiriéndola, ha de cultivarla cada uno en sí mismo. Si no la has cultivado, es en algo parecido a los músculos. ¿Por qué éste levanta 200 kilos y yo no? Porque éste ha ido cultivando su musculatura y yo no.


¿En dónde ubica a la conciencia en este comportamiento ético?

La conciencia es mi mirada sobre mis acciones libres. La ética no es lo más importante, lo más importante es la persona. La ética esta al servicio de la persona, no la persona al servicio de la ética. Es la persona la que mira sus acciones. Para comprender la ética y su sentido hay que comprender a la persona. Y esto es otro tema ausente. No sabemos qué es un ser humano.

Cuando hablamos de ética en la gestión empresarial, ¿cuál es el feedback que recibe de sus alumnos que son directivos?

Hay personas que se sorprenden y dicen: “Yo ni sabía que había una aproximación o una ciencia de la felicidad o la ética. Yo no lo había escuchado antes y escucharlo me parece muy interesante”. Otros dicen que esto debería enseñarse en el colegio, en la universidad. Un alumno me dijo una vez: “Lo que pasa es que a veces no queremos que nos hablen de estos temas, no queremos que nos hablen porque me interpelan”. Hay gente que no quiere oír hablar de estas cosas, así de sencillo, no les da la gana y son libres.


Hay otros para los que supone un punto de inflexión y piensan: “Bueno ahora entiendo mejor las cosas, me entiendo mejor a mi mismo, entiendo mejor a los demás, estoy dándome cuenta que tengo que dirigir de manera distinta y modificar mi manera de vivir”.

Otra frase de Sócrates era: “En el hombre realmente virtuoso, la voz interior vence siempre a las presiones del mundo exterior”. Es decir, escuchar la conciencia y actuar en coherencia con la integridad.

Sí, esa es la persona que hay que alcanzar a ser. La ética tiene mucho que ver con el corregirse. No se trata de tener una hoja de servicio inmaculada, perfecta: “desde niño no he mentido ni roto nunca un plato”. Entonces, “te vamos a poner en un museo como el tipo inmaculado desde niño”. Nosotros
somos más bien como vasijas de cerámica que se han roto y la hemos arreglado y sirve. Muchas veces lo que tenemos éticamente que hacer es rectificar, pedir disculpas… Rectificar es volverme a levantar y luchar por mejorar con optimismo, con sentido deportivo.

Hay que reparar

Hombre, claro que hay que reparar.

Repararse y reparar. ”Me he robado mil dólares, bueno me he arrepentido, perdóname”. “Bien, ¿y los mil dólares?” “No es que ya pedí disculpas”. “Claro, yo te perdono pero ¿dónde están los mil dólares? Hay una lógica de la reparación y el perdón. Si no hay ánimo de reparar, el pedido de perdón es una tomadura de pelo.


¿Qué exige la ética?

La ética exige pensar. La ética descubre que cuando yo intento libremente hacer el bien me hago mejor, cuando yo hago el mal libremente, me hago peor. La norma ética fundamental la sabe todo el mundo, en el curso de ética que yo doy no le dedico mucha atención a las normas, esas la sabe todo el mundo. La norma ética fundamental es hacer el bien y evitar el mal. La ética tiene que ver con las decisiones, no tiene que ver con la especulaciones.


Ha dicho ética igual ser libre y buen decisor, ¿cuál es la ecuación de la ética?

Mejorar y ser feliz. Aquí lo importante es preguntarse: “cuando yo tomo esta decisión ¿mejoro como decisor, me hago mejor o me hago peor?“. Al margen del resultado externo que tenga, yo mejoro o me deterioro. Eso es lo que tengo que pensar, preferiblemente antes de actuar. A veces uno dice después “habría preferido no haberlo hecho”. Bueno eso es ya un comienzo porque estoy empezando a rectificar, a corregir y a mejorar, en suma, a rehacer mi vida.


¿Cuál es la oportunidad que el ejecutivo puede tomar del brazo de la ética?

Entender la lógica de lo que dirige. El lema de la ética es “párate a pensar e intenta mejorar”, rectifica lo que haya que rectificar y haz todo el bien que puedas. Estamos en esta vida para aportar. Una persona es como una fuente inagotable de aportes pero de libre aporte. Los seres humanos no nos agotamos nunca de aportar. Nos podemos cansar porque llevo todo el día levantado. Estoy en mil cosas y estoy agotado, necesito comer, quiero irme a dormir, que me dejen en paz, no quiero hablar con nadie. Es decir, tenemos necesidades en el plano psicocorporeo, que necesitamos suplir, pero en el plano íntimo no somos necesitantes sino sobreabundantes. Entonces no hay que decir nunca, suficiente, siempre puedo aportar más. La riqueza de una persona es infinita pero solo si esa persona decide con su vida aportar en todas las direcciones. Y eso está en su intimidad.

Cesar Flores entrevista a Manolo Alcázar en revista Informercado

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Si un jefe no quiere ocuparse de las personas mejor que se dedique…

Agradezco a Cesar Flores y la Revista Infomercado por su entrevista, que puede leerse en el siguiente link:

Entrevista Infomercado a Manolo Alcazar

Karla Poggi entrevista a Manolo Alcázar en revista Prestigia nº 35 (septiembre 2019)

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Agradezco a Karla Poggi la entrevista que me hizo para Prestigia, a su editora Erika Nakamoto y al fotógrafo Christopher Valencia. La pueden ver en el siguiente link:

Entrevista a Manolo Alcazar en Prestigia 35 septiembre 2019

 

Satisfacciones humanas

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Hemos señalado que la ética está al servicio de la felicidad. Pero ocurre que hay diversos tipos de satisfacciones. Voy a presentarlas comentando la moral de los vendedores, recogiendo unas palabras de Pérez López:

“Naturalmente que los buenos vendedores también quieren ganar dinero. Pero por lo general les gusta el proceso de venta en sí mismo. Para ellos, vender es un reto: un motivo interno. Sin embargo, el comportamiento del vendedor realmente bueno lo observamos en su convencimiento de estar prestando un servicio al cliente, de estar haciendo algo bueno por él, de estar ofreciéndole algo bueno. Esta es mi experiencia de muchos años.

Cuando un buen vendedor provoca quejas por falta de rendimiento –y por eso tengo a esta profesión en gran respeto– la causa casi siempre es la desmoralización, confesada o inconfesada: el vendedor no está convencido de que la mercancía que ha de vender sea buena.

En el fondo no desea venderla. Para un buen vendedor es una pesadilla tener que vender algo que sabe que la competencia está ofreciendo en mejores condiciones” (Liderazgo y ética en la dirección de empresas, Ediciones Deusto).

¿Qué cosas nos producen satisfacción a las personas? Muchas, pero se pueden clasificar en los siguientes tres tipos:

Hacer cosas que son útiles para los demás. En el ejemplo puesto, se ve que la desmoralización de los vendedores significa insatisfacción en este plano de necesidades. A las personas nos gusta contribuir para que los demás estén satisfechos.

Aprender, entender, hacer cosas retadoras, interesantes. En el ejemplo, es la satisfacción que le produce a un vendedor “el proceso de venta en sí mismo”, le gusta vender más que estar haciendo presupuestos en una hoja de cálculo.

Conseguir cosas externas como el aplauso, el reconocimiento, u otras tan tangibles como un buen carro, una buena comida, etc.

Son tres planos distintos de necesidades que se satisfacen de manera diferente: buenas relaciones con otras personas, conocimiento y cosas materiales externas a uno. A las primeras tal vez se les puede llamar “afectivas”, a las segundas “cognoscitivas” y a las terceras “psicocorpóreas” o “placenteras”.

Tendremos que analizarlas con más detalle, principalmente las afectivas, que son las más interesantes y cuya lógica es muy importante comprender. Precisamente el aprendizaje ético, que hemos dicho que consiste en mejorar como decisor, tiene que ver con ellas. Significa desarrollar la capacidad de alcanzar mayores y mejores satisfacciones. Y las satisfacciones afectivas son más satisfactorias que las psicocorpóreas y cognoscitivas. Pero esta idea requerirá mayores explicaciones.

La inmoralidad atenta frontalmente contra las satisfacciones afectivas, sin las cuales la vida se puede volver muy amarga, aunque esté llena de éxitos y placeres. ¿Por qué no me conviene portarme mal pudiendo hacerlo? Por aquí irá la respuesta.

[Publicado en MercadoNegro el 25 de octubre de 2019]

GP 4 seminario avanzado de liderazgo

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Estoy contento de anunciar un nuevo seminario. Se llama GP4 Seminario avanzado de liderazgo. Como el mismo nombre indica no se trata de una aproximación como lo es el ABC del mando, que vengo dando hace años.

Esta vez presentaré mi investigación, fruto de mi tesis doctoral y publicada con el título “Aprendizaje y Eficacia en las Organizaciones“; más abajo indico el contenido de dicha obra, como temática de los coloquios, que se entregará a los participantes.

 

En el siguiente link pueden encontrar el folleto con información sobre el seminario,

Público recomendado: directivos con experiencia enfrentado situaciones complejas.

Metodologia: casos y coloquios.

En los casos, examinaremos 6 situaciones complejas y trataremos de extraer todo el aprendizaje posible por medio de la discusión.

En los coloquios, expondré los capítulos de mi investigación, cuyos temas son los siguientes:

• Las políticas y la práctica directiva.
• Paradigmas para entender a las personas y las organizaciones, según los aprendizajes.
• Vínculos entre el directivo y la organización.
• Guía de diagnóstico organizacional que distingue los tres niveles de la organización (Eficacia, Atractividad y Unidad), más allá de la mera distinción entre sistema formal e informal.
• Comprendiendo a las personas más allá de las motivaciones.
• La confianza clima organizacional: una propuesta para comprenderla mejor.

Formato: Sesiones semanales – 6 martes por la tarde

Fechas: 15, 22 y 29 de octubre; 5, 12 y 19 de noviembre.

Horario: De 15:15 a 20:30 hrs.

Puede inscribirse aquí.

Puede también comunicarse conmigo si lo desea.

Ojalá nos veamos.

Por último adjunto la carátula del Cuaderno de Bitácora y Guía de Diagnóstico organizacional, que también se entregará a los participantes, y que constituye un instrumento que ayudará a realizar un mejor diagnóstico y plan de mejora organizacional.

 

 

Las marcas y la ética

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La percepción es lo importante, repiten algunos macachonamente. Pero cuidado con perder de vista un detalle importante: percepción no equivale a buena percepción. El cliente compra de acuerdo a su percepción pero a veces es miope y compra mal. ¿Debe importarle a la marca?

Las marcas, como la mujer del César, además de serlo han de parecerlo. El tratamiento difiere según los posibles diagnósticos:

1. Ni lo somos ni lo parecemos. Bien para los clientes: se ahorran una decepción. Mal para la marca. No hay futuro si no se toman decisiones radicales. No somos confiables y el mercado lo sabe. Estamos fuera. La tentación: pensar que se arregla con marketing y comunicación. No, o no principalmente, porque el problema es de contenido.Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Además, es difícil engañar a la gente, o engañarla mucho tiempo. Y la competencia no es tonta ni ciega. Antes que los clientes y que los competidores, son los empleados los que se dan cuenta: los mejores empezarán a buscar un cambio: la gente de talento no quiere estar en una empresa sin talento, salvo que se trate de asumir el reto de cambiar radicalmente las cosas.

2. No lo somos pero lo parecemos. Mal para los clientes, pero la marca tiene aún algo de tiempo para reaccionar. Aun goza de credibilidad, pero Continuar leyendo

Vulnerabilidad de las Organizaciones

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Chester Barnard, 1938. The function of the executive:

«Mucho de lo que consideramos como seguro, previsible y estable es de modo tan evidente resultado de esfuerzos organizados convencionalmente, que de muy buen grado se cree que el esfuerzo organizado es normalmente fructífero y que el fracaso de la organización es anormal. Tal ilusión, desde muchos puntos de vista y con considerable cautela, es hasta útil en muchos de nuestros asuntos importantes, por lo menos bajo las condiciones que llamamos “normales”. Mas de hecho, la cooperación fructífera en o por las organizaciones convencionales, es la condición rara y no la frecuente. De las que cada día nos damos cuenta son de las que sobreviven satisfactoriamente entre las innumerables que fracasan. Las organizaciones que imponen una atención prolongada, las que casi todas son a lo más de corta duración, son la excepción y no la regla.

Puede correctamente afirmarse que la civilización moderna se caracteriza por el gran remanente de organizaciones existente en una época determinada; pero lo que o implica que las organizaciones particulares de esa época hayan de tener o continuar teniendo una larga existencia. De modo semejante se reconoce que la existencia de una población no implica necesariamente longevidad, sino meramente el equilibrio de una repetición constante entre defunciones y nacimientos. Así, la mayor parte de las cooperaciones fracasan en su intento, o mueren en su infancia, o son de muy corta vida.

En nuestra civilización occidental únicamente una organización propiamente tal, la Iglesia católica romana, reclama una edad considerable. Unas pocas universidades, muy pocos Gobiernos nacionales, o naciones realmente organizadas tienen más de doscientos años. Fracaso en cooperar, fracaso de la cooperación, fracaso de organización, desorganización, desintegración, destrucción de la organización –y reorganización–, son hechos característicos de la historia humana».